Ni que estuviera redescubriendo la rueda: a los niños (en general, que alguna excepción conozco) les encantan los animales. Y la visita a un zoo es una apuesta segura.
Nosotros no somos de acudir a parques temáticos con mucha asiduidad. Soy de la opinión (que probablemente no compartan muchos padres) de que cuando las experiencias se convierten en costumbre pierden atractivo para los peques, que dejan de valorarlas. Es por eso que cuando vamos a algún parque temático, de atracciones o similar, intentamos convertirlo en un gran evento, un premio, una ocasión excepcional.

Y en esta ocasión, le ha tocado el turno a Faunia. Este Parque Temático de la Naturaleza de Madrid es un lugar ideal para pasar el día con los niños. Está a años luz del antiguo concepto de zoo en el que los animales estaban en pequeñas jaulas en las que apenas se podían mover, pero si vas al Zoo de Madrid, eso ha cambiado de forma radical. No voy a entrar ahora a cuestionar la moralidad de tener a los animales en un zoo. A mí, en concreto, tanto Faunia como el Zoo de Madrid me parecen lugares fantásticos para que los peques entren en contacto con el mundo animal, aprendan a respetarlo y a valorarlo.

Faunia, tiene unas dimensiones muy asequibles para poder verlo todo en un solo día sin tener que correr demasiado. Nosotros acudimos un sábado del mes de febrero, y conseguimos las entradas con un 20% de descuento on line, en la propia web del parque. Había mucha gente, pero sospecho que en verano será mucho peor. No sé si, cuando esté lleno, habrá que hacer colas para acceder a los diferentes espacios.

Para comer, el parque cuenta con diferentes zonas de restauración, pero también te permiten entrar con tu propia comida, lo cual supone un gran ahorro. Hay una pequeña zona con mesas al lado de un parque infantil, y también puedes hacer picnic en algunas zonas de hierba. Yo no soy muy amiga de la comida de este tipo de sitios, ya que suele ser cara y de poca calidad, así que nos llevamos nuestras viandas y comimos la mar de a gusto en el césped.

Faunia está organizado en zonas temáticas que puedes ir visitando siguiendo un circuito predeterminado. Al entrar (o en la app) puedes coger un mapa en el que te vienen los horarios de las diferentes exhibiciones y charlas didácticas. Mi recomendación es decidir cuáles no te quieres perder y, cuando se acerque el horario, desviarte del itinerario para acudir. En nuestro caso, optamos por ver a la de los mamíferos marinos.

El plato fuerte son los denominados “ecosistemas”. El más espectacular de todos es La Jungla. Cuenta con un acuario en el que puedes ver manatíes (incluso hay posibilidad de interaccionar con ellos, en una actividad que hay que reservar previamente en la web, con un coste extra), el impresionante piracucú, pirañas etc. También hay una recreación de una jungla amazónica, en la que incluso se simula a determinadas horas una tormenta tropical. Y dispone también del llamado Territorio Saimiri, un espacio cerrado en el que puedes entrar siguiendo un orden y controlado por personal del parque, y estás dentro de la “jungla” con los monos saimiris y los papagayos.

El siguiente en espectacularidad es el Ecosistema de los Polos. Hasta siete especies diferentes de pingüinos, en uno de los pingüinarios más grandes de Europa. Es espectacular ver cómo nadan de veloces estas fantásticas criaturas.
El Bosque Templado y el Bosque Africano (que simula el ecosistema de Madagascar, pero sin baobabs) son también dos espacios que te permiten “internarte” en el ecosistema para poder admirar a sus habitantes campando a sus anchas. Ver comer a los lémures tan cerca es impresionante.

Faunia se caracteriza porque no tiene animales de grandes dimensiones, como son elefantes, leones o jirafas, que necesitan de grandes espacios para poder vivir en unas condiciones adecuadas. Y no se echan en falta; los niños no preguntaron por ellos y disfrutaron al máximo de una jornada de aprendizaje y diversión que recordarán mucho tiempo.