Tres días en la costa de Guipúzcoa

En primavera, después de tres días en el País Vasco Francés, decidimos pasar otro tanto en la Costa Vasca (fundamentalmente en la provincia de Guipúzcoa). Somos grandes amantes de San Sebastián, ciudad que visitamos con cierta regularidad, pero nunca habíamos explorado sus alrededores, ni la zona de costa ni la de interior. Como tampoco contamos con demasiado tiempo, nos vamos a centrar en la zona costera.

Día 1 – Hondarribia – Pasai Donibane – Pasai San Pedro – Getaria

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Hondarribia

El punto de partida es la localidad de Zugarramurdi, en la que hemos pasado unas noches. Nuestra idea inicial es parar en Irún, pero como hemos salido un poco tarde, decidimos continuar hasta Hondarribia. La carretera es espectacular y el camino se nos hace bastante corto.

Hondarribia (Fuenterrabía) es una localidad llena de encanto, que aúna la fisonomía típica de un pueblo pesquero con el encanto medieval de su casco histórico, declarado Conjunto Monumental.

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Paseando por Hodarribia – siempre encontramos algo interesante

Dejamos el coche en la parte baja, el barrio de la marina, y emprendemos la subida a la zona alta, que aún conserva parte de la muralla medieval. Las calles, más o menos estrechas, suben y bajan, bordeadas por casitas de dos o tres plantas, con sus balcones llenos de flores,. Y acaban desembocando en alguna plaza, como la Plaza de Armas, con el impactante edificio donde se encuentra ubicado el Parador Nacional.

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Tiendas con encanto en las calles de Hodarribia

Pequeñas tiendas se esconden en sus edificios: productos típicos, marionetas artesanas, confiterías… También subimos a la muralla, con sus vistas sobre el resto de la población… Sin duda Fuenterrabía ofrece un paseo lleno de pinceladas y de historia.

Para comer bajamos al Barrio de la Marina, donde las construcciones de piedra dan paso a casitas blancas con balconadas de colores, más propias de pueblo de pescadores. En la calle Santiago buscamos sitio para comer. No es difícil: las terrazas de los restaurantes están seguidas unas de otras. Como no tenemos referencias y todos tiene muy buena pinta, elegimos uno al azar (no recuerdo su nombre) y allí nos comemos unas croquetitas (con los niños, ¡obligadas!) de jamón y de bacalao, unos pimientos y unas anchoítas y disfrutamos de lo lindo.

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Pasai Donibane

Seguimos ruta hacia Pasai Donibane (Pasajes de San Juan) Aunque durante la mañana el tiempo nos ha respetado, a primera hora de la tarde empieza a torcerse.  Aparcamos en un parking a la entrada del pueblo y, siguiendo la calle Donibane vamos adentrándonos en esta peculiar población. La calle transcurre en paralelo a la línea de la bahía, hasta el precioso casco antiguo. Probablemente por la lluvia, el pueblo está muy tranquilo. Hay algunas pintadas y carteles con consignas políticas. En el embarcadero cogemos una barquita que nos cruza hasta Pasai San Pedro (Pasajes de San Pedro), que casi parece el reflejo en un espejo de la población que dejamos atrás. Las vistas de un pueblo desde el otro son de las más bonitas que hemos visto en este viaje.

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Un barco nos cruza hasta Pasai San Pedro

Queremos visitar la factoría marítima Albaola, a la que, en teoría, se puede llegar tanto a pie como en barco. Pero, por obras, el acceso terrestre está cortado así que, encantados de la vida (y pasados por agua) cogemos otro barquito que nos va a llevar hasta el embarcadero de la factoría.

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Factoría Albaola – réplica de ballenero

En esta factoría se está construyendo, de forma artesanal y según los usos antiguos, una réplica de un ballenero del S.XVI, el San Juan, que partió de la Costa Vasca y naufragó en aguas canadienses. La visita es espectacular. Se accede por un pequeño museo que cuenta la historia del ballenero, así como detalles de la vida en los puertos y en los barcos en aquella época. Después se pasa al taller donde los carpinteros están fabricando las diferentes piezas para la construcción del barco. Y por último llegamos al barco en sí, que está (o al menos eso me parece a mí) muy avanzado en su construcción. La nave se va rodeando por unas pasarelas a diversas alturas que permiten admirar el laborioso trabajo de los constructores. A los niños les gusta mucho la visita, pero debo decir que en esta ocasión la hemos disfrutado más los mayores.

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Factoría Albaola – exterior

Cogemos de nuevo un barquito de vuelta a Pasai San Pedro y de allí, el mismo de antes para volver a Pasai Donibane, donde nos espera el coche.

Ponemos rumbo ya directamente hacia Getaria, donde está nuestro centro de operaciones para estos días. La lluvia no nos da tregua, pero nos ofrece un paisaje impresionante en el tramo de carretera de Zarautz a Getaria: la montaña a un lado, el mar al otro y al fondo, tras la cortina de agua, el famoso Ratón de Getaria. Aunque es algo muy personal, estoy segura de no equivocarme al decir que este tramo de carretera es de los más bonitos de toda España.

Nuestra casita resulta ser un apartamento en una finca vinícola cercana a Getaria: Epox Etax. Andrés, nuestro anfitrión, nos acoge calurosamente. Y la finca es muy bonita, con unas espectaculares vistas del mar. Estaremos bien.

Día 2 – Mutriku – Geoparque – San Sebastián

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Mutriku

El día amanece “casi” soleado, y Google nos anuncia que no va a llover. Así que cuando, al terminar de desayunar, vemos cómo el cielo desparece tras una capa negra y comienza a caer una manta de agua, nuestro ánimo “casi” se nos escapa arrastrado por la lluvia. Pero no hay que desfallecer. Rehacemos los planes que teníamos para el día y decidimos trasladarnos al punto más lejano de nuestro itinerario para empezar la ruta turística desde allí. Y este punto no es otro sino Mutriku. Cuando llegamos, tras un rato largo de coche, el sol nos hace un guiño desde detrás de una nube y deja de llover.

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Mural en Mutriku

Mutriku es otro pueblo de pescadores, que baja por la ladera hasta el puerto. Paseamos por sus callejuelas hasta llegar a la zona portuaria. En la bajada tiene varias plazuelas y miradores desde los que se puede contemplar la parte baja del pueblo y el mar. En uno de estos miradores nos encontramos un maravilloso mural de una ballena que impresiona no sólo a los niños.

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Playa de Santurrán

Tras dar por concluido nuestro paseo, y jugar un rato en un parque infantil frente a la oficina de turismo, entramos en ésta para informarnos de qué zonas son las mejores para ver el Flysch del Parque Geológico. Teniendo en cuenta que vamos con los peques, que ha llovido mucho, puede seguir lloviendo y algunos accesos pueden ser complicados, nos emplazan a la playa de Santurrán, a unos 3 km, por su fácil accesibilidad. Cuando llegamos, la marea está bajísima, lo que es perfecto para poder admirar las formaciones geológicas que emergen de las aguas cuando éstas se retiran de la playa. El escenario es espectacular, con formaciones rocosas de formas imposibles, que nos muestran claramente cómo la tierra se ha plegado sobre sí misma para formar las montañas. Es toda una lección de geología en vivo. Con las botas de agua y el chubasquero vamos explorando estas formaciones rocosas, cogiendo caracoles marinos (que luego devolveremos a las rocas, y jugando en la playa.

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San Sebastián – Lo Viejo

Cuando se acerca la hora de comer, desandamos todo el camino en coche y un poco más hasta San Sebastián: ¡es día de pintxear! Pocos placeres gastronómicos habrá mejores que salir de pintxos por Donostia. Al ser una ciudad que visitamos de vez en cuando, ya tenemos nuestros locales favoritos, jejeje. Llegamos un poco tarde y el Gambara está cerrado (ooohhhh!). Pero en el Gandaria damos buena cuenta de unos pintxos de foie, de solomillo con pimientos, etc. Al ser lo viejo peatonal, los peques corretean sin peligro a nuestro alrededor.

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San Sebastián – paseo de La Concha

Después de comer, no perdono un helado en Arnoldo, y después vamos al Parque Alderdi Eder, donde comienza el Paseo de la Concha: los peques se montan en el Carrusel Infantil, juegan en el parque y nosotros nos deleitamos con las vistas desde la Concha. Qué más se puede pedir.

Y, con la calma, volvemos al alojamiento de Getaria a cenar y dormir.

Día 3: Zumaia – Sidrería Saizar – Zaraut – Getaria

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Playa de Zumaia

Por fin un día de sol como dios manda. Después de desayunar nos dirigimos a Zumaia, a disfrutar de la playa, del flysh y de pescar caracoles. Desde la playa podemos ver, en lo alto de los acantilados, la capilla de San Telmo, tan característica. A medida que el sol sube hacia lo alto y la temperatura sube con él, incluso dejamos que los peques se quiten los pantalones y chapoteen en el agua (aunque calor, calor, no es que haga…).

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El flysh en la playa de Zumaia

Para comer, queremos probar el menú de sidrería típico vasco. Nuestro anfitrión, Andrés, nos ha recomendado la Sidrería Saizar, en Usurbil. No es de las sidrerías más “auténticas”, pero es estupenda para ir con niños revoltosillos, como son los nuestros. Y allí vamos: aperitivo de chistorra, tortilla de bacalao, bacalao con pimientos y chuletón. ¡Qué más se puede pedir! Ah, sí, el postre: queso, membrillo, nueces, tejas y cigarrillos (de los que se comen, no de los que se fuman). Y, por supuesto, todo regado con sidra de la buena, a la llamada de txotx! En la temporada de sidra normalmente desde enero hasta abril, las sidrerías abren, se come el menú típico (que ya habéis visto que es potente) y se toma la sidra servida directamente de la cuba: al grito de txotx! se abre una kupela o tonel y se sirve la sidra. Así que los comensales están bien atentos para levantarse en cuanto lo oyen. Se sirven todos los vasos y se vuelve a cerrar. Es una tradición muy antigua que merece la pena disfrutar.

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Sidrería Saizar – Usurbil

Y después de tan frugal almuerzo, nos damos un paseíto, para bajar la comida, por Zarautz. Su casco antiguo, pequeñito, es interesante. Pero a mí lo que más me gustó fue su paseo marítimo, bordeando la playa, con sus cafeterías, heladerías y terracitas para disfrutar del mar. En la playa no faltaban valientes surferos, con sus neoprenos, haciendo caso omiso del frío y del viento.

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Zarautz – Paseo marítimo

Y para terminar el día, vamos a visitar Getaria: a sus afueras pernoctamos, pero aún no hemos puesto pie en él. Y da la casualidad de que nos encontramos con una celebración fantástica: Antxua Eguna (o lo que es lo mismo, ¡¡¡¡el día de la anchoa!!!!). A las 19H hay una parrillada popular: el txotx 3€ y el plato de anchoas a la parrilla, otro tanto. Lo cierto es que no traemos mucha hambre, después de la sidrería, peor no se puede perder una oportunidad como ésta. Las anchoítas a la parrilla están estupendas. Y con el txotx te quedas con un precioso vaso de sidra, recuerdo del memorable día. Y qué decir de Getaria. Otro pueblo con encanto que merece la pena visitar. Y no por sus monumentos (que tendrá, pero que nosotros no hemos visitado), sino por sus preciosas calles, su vida y su ambiente.

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El Txotx! en Getaria

Y ya sólo nos queda volver a nuestro alojamiento, preparar las maletas y descansar para el viaje de regreso que nos toca mañana. El viaje llega a su fin y lo que queda es la experiencia, los recuerdos y las ganas de preparar un nuevo viaje.

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Getaria

 

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